Tuesday, January 22, 2019

23 de enero: Cruce de ejes

23 de enero: Cruce de ejes
Por Juan Pablo Salas para El Opinón

Desde 1959 en América existen dos ejes: uno pasa por Washington y el otro pasa por La Habana. A veces los dos ejes funcionan de manera independiente, sin incomodarse, pero hay otros momentos en que se cruzan, chocan, se enfrentan. Este 23 de enero es uno de esos días. Y, Caracas y Bogotá son el escenario. Así lo ha sido durante décadas, pero pocos días en nuestra historia están tan cargados de posibilidades como este.

El eje La Habana-Caracas ha tenido sus momentos de gloria, victoria y avance. Hugo Chávez consiguió potenciar sus posibilidades gracias al petróleo venezolano y la debilidad de carácter de los políticos latinoamericanos de izquierda que se dejaron comprar para garantizar su propia supervivencia a costa de la suerte de millones de venezolanos, muchos de los cuales han llegado a sus puertas a pedir una oportunidad de trabajo y supervivencia.

El eje de Washington-Bogotá ha sido consistente en sus lealtades históricas. Bogotá ha sido desde el Siglo XIX el camino para poner las cosas en orden para el Hermano Mayor que habita al norte*. En esta jornada tan especial para nuestros hermanos venezolanos, Bogotá es instrumental. Y, la izquierda y la derecha ponen, cada una, sus fichas en el tablero.

Todas las piezas están sobre el tablero y se han hecho visibles. Las jugadas de los estrategas de ambos lados han sido magistrales, y, como en toda partida, hay ganadores y perdedores. Es cierto: el 23 de enero trae vientos de cambio, y estos soplan en Caracas y no en Washington. ¿Cómo dice el chef? Vamos por partes.

El Eje La Habana-Caracas

Cuba, con su economía en ruinas gracias a los 60 años de dictadura comunista, subsistió al comienzo gracias al subsidio que la unión Soviética le dio, pues se había convertido en una práctica ‘cabeza de playa’ en el ajedrez de la Guerra Fría. Al caer la URSS y cesar el ingreso de millones de rublos que falsificaban las cifras del castrismo, tomó un tiempo hasta que La Habana se recobrara y encontrara una nueva vaca para ordeñar.

Esta llegaría años más tarde de la mano de Hugo Chávez, un coronel ideologizado, con carisma y simpaticón, mediático y ambicioso. Desde entonces Cuba se ha sostenido gracias al petróleo venezolano, lo que le ha dado un cierto margen de aparente prosperidad. Con el paso del tiempo, la relación que se establece no es táctica sino estratégica: Caracas sostiene a La Habana y además se convierte en su puerta de entrada al Continente. El castrismo deja (!Por fin!, dicen en La Habana) de ser una isla y se expande a sus anchas en un territorio ansioso de cambio y oportunidades, obsesionado por las desigualdades inhumanas.

En el juego geopolítico, ambos gobiernos se unen y se abrazan. Venezuela tiene la cartera; Cuba tiene el know-how. Chávez le paga a Fidel con petróleo la seguridad, la inteligencia y los conocimientos necesarios para gobernar a sus anchas. Cuba sobrevive, crece, alimenta a su pueblo y sueña con transformar el continente a su antojo. Pronto se replican los émulos de Chávez en una tierra tan propensa a los caudillos. Correa, Evo, Ortega, incluso los Kirchner. Lula se asocia, se integra, se la cree. El eje de La Habana prospera y crece.

Todo sigue su curso hasta que suceden dos acontecimientos trascendentales, uno económico y otro biológico: el petróleo cae de precio y Hugo Chávez se enferma de cáncer. La catástrofe no demora en ocurrir, pero sus consecuencias aún nos agobian: hoy cientos de miles de venezolanos recorren hoy las carreteras, calles  y aeropuertos del continente en busca de una oportunidad que les ha sido negada, como durante décadas lo fue para nuestros hermanos cubanos. Y, hoy, 23 de enero, millones más se manifiestan en una jornada que le dará la vuelta a los acontecimientos por venir.

La Habana y Caracas culparán a Washington, como es costumbre, pero esta vez el discurso del “bloqueo” no les servirá. Hasta hoy nadie, pero nadie les ha comido el cuento ese de la ‘guerra económica’. Las falencias del modelo económico se han hecho visibles, aunque algunos nostálgicos de la izquierda latinoamericana se nieguen a admitirlo. La debacle es totalmente culpa de dos factores: primero, la absurda idea de que un grupo de ‘sabios honestos’ será capaz de dirigir de manera centralizada el acontecer de producción y consumo de millones de personas, y, segundo, que los ‘sabios’ serán honestos. El modelo falla cuando ignora -por su naturaleza imaginaria- que la corrupción es un daño inherente al ser humano y que es el mal más difícil de desentrañar y tratar. No hay medicina ni oración que sacie el corazón de quien ansía más poder.

En otras palabras: hasta aquí llegamos gracias a la ineptitud o la ingenuidad o la avaricia de los funcionarios que ocupan los puestos de poder en La Habana y en Caracas. Es que todos nos hemos dado cuenta de que la centralización de la economía, y el intento de una burocracia para controlarla, va en contra de la naturaleza humana. Puede que las revoluciones comunistas triunfen en las trincheras, pero jamás tendrán éxito en las fábricas, los campos o las ciudades. No porque el colectivismo sea una quimera, sino porque los líderes del colectivo son susceptibles a la corrupción.

El Eje Washington-Bogotá

Aunque comencé con una crítica al Eje de la izquierda, no crean que es porque comulgo o santifico al Eje de la derecha. Los crímenes de este otro lado son numerosos y no han cesado ni acabarán este 23 de enero. Pero este es su día y no podemos negárselo.

Ustedes se preguntarán, pero, ¿qué tiene que ver Bogotá con todo esto? La sublevación ocurrirá en Caracas y las ciudades y pueblos de Venezuela. Lo que sucede en Colombia tiene poco o nada que ver con ello. Paso a explicar.

Uno de los elementos que me ha dado más motivos para pensar en que este es un plan cuidadosamente ejecutado ocurrió a finales de la semana pasada en el sur de Bogotá, en la Escuela de Oficiales de la Policía General Santander. 22 jóvenes que se preparaban para ser oficiales de la Policía Nacional fueron asesinados de manera cobarde y ruin por un terrorista que, como nunca se había visto en la larga tradición guerrera de los colombianos, se inmoló al detonar su carga. En cuestión de horas se confirmó lo que todos sospechábamos era un ataque del Ejército de Liberación Nacional, ELN, guerrilla que se negó a llegar a un acuerdo con el gobierno colombiano de Juan Manuel Santos y se embarcó en el absurdo de pretender conseguirlo con el gobierno uribista de Iván Duque.

Ahí se equivocaron de cabo a rabo los estrategas cubanos, aliados del ELN. Creyeron que un efectivo acuerdo de paz con las FARC necesitaba de un muro de contención en caso de que este fallara. No se dieron cuenta de que los elenos serían manipulados de manera magistral por Washington y sus aliados locales.

Las señales están todas a la vista. En La Habana alguien debe estar arrancándose la melena al comprender que sus agentes en Colombia fueron comprados y dirigidos en secreto por sus archienemigos. El ELN les sirvió en bandeja de plata el instrumento con el que conseguirían neutralizar a La Habana, que se ve hoy obligada a ver, inerme, cómo cae Caracas, imposibilitada de actuar mientras intenta resolver el dilema que representa para sus diplomáticos la presencia del conjunto de dirigentes del ELN hoy reconocidos internacionalmente como terroristas.

Con una movida de manual, el presidente Iván Duque, su Canciller y su Comisionado de Paz, reclaman, o, mejor, ‘exigen’ a La Habana que extradite a sus aliados del Comando Central del ELN que se encontraban allí. Obviamente que el castrismo no va a entregarle al gobierno uribista a sus propios aliados y agentes, pero esa papa caliente les impide actuar con libertad en Caracas mientras se desata la sublevación que conducirá (no me cabe duda) a la caída de Nicolás Maduro y su régimen corrupto y represor.

La fuerza la ejerce Washington, como podemos ver por las declaraciones del vicepresidente Mike Pence y los tuits de Marco Rubio, pero el apoyo de la palanca está en Bogotá, donde el uribismo ha encontrado en el atentado del ELN la herramienta apropiada para lanzarse a una guerra de exterminio muy bien justificada por las mismas acciones de esa guerrilla.

De este modo, el Eje Washington-Bogotá realiza la tarea tan urgente -según sus planes- de neutralizar a la Quinta Columna que recorre los caminos y las veredas de Colombia, es decir, la guerrilla. Con ese atentado, que provocó una marcha que hizo evidentes las grietas que existen entre los colombianos pero que ya se conocían desde los tiempos de los Acuerdos con las FARC y que no se han resuelto, lograron catalizar el apoyo necesario para emprender una neutralización de las fuerzas que habrían de apoyar la defensa del régimen de Nicolás Maduro en Colombia.

La Habana queda con el COCE en sus casas de seguridad, sin poder coordinar acertadamente una respuesta a lo que ocurra en Caracas y enfrentando una ofensiva diplomática, política y probablemente militar en su patio trasero.

Algunas de las consecuencias

Cuba está a punto de perder su granero. Esto tendrá dos tipos de consecuencias. Unas, de carácter reactivo, que llevarán a La Habana a arreciar su ofensiva en el continente, exponiendo a más de sus agentes, buscando defender los bastiones que aún le quedan -seguramente concentrando fuerzas en Managua, para evitar la ya inevitable caía de la dictadura Orteguista-Murillista- y obligando a que se descubran y dejen ver otros de sus operadores. Las otras consecuencias serán económicas: la ya miserable pobreza de los cubanos está por empeorar. ¿Cuánta más miseria están dispuestos a soportar los cubanos? La presión crecerá al interior de la isla y las tensiones se exacerbarán. ¿Habrá un estallido? No sabemos, pero por lo menos el castrismo deberá pasar a una estrategia de defensa interna.

Venezuela va camino a un cambio inevitable. El desprestigio del madurismo es tal que nadie, pero nadie en todo el mundo, le extrañará. Probablemente Maduro acabe exiliado en Turquía o Siria bajo la protección de los rusos que aprovecharán el desorden para sacar todo el oro, petróleo y diamantes que puedan arrebatarles a los chinos. A Diosdado y Tarek no les puedo prometer un destino tan digno. Ellos quizás resuelvan sus días con un paso -al menos temporal- por El Helicoide. En todo caso, en mi opinión, el régimen de Caracas tiene los días contados. Quizás las horas.

Bogotá -y, en particular, Iván Duque- saldrán fortalecidos. La corriente que lo impulsó desde un principio se había opuesto con alma, vida y sombrero a los Acuerdos firmados con las Farc y no querían ceder ni un milímetro frente al ELN. Después del atentado (probablemente comprado), no tendrán que cederle nada: tienen autorización para ir a una guerra total sin consideraciones de ninguna índole. Hay que ver si la oposición les deja el camino sin resistencia -lo dudo mucho: la marcha del domingo fue clara en ese sentido. En todo caso, el ala dura del uribismo está empoderada y ya ha comenzado a hablar de revivir las CONVIVIR, restablecer las ‘redes cívicas’ de soplones al servicio del Estado y de continuar con las reformas económicas antipopulares. Tendrán, eso sí, que dar algo a cambio. Quizás sea la cabeza del Fiscal Néstor Humberto Martínez, a no ser que él tenga una grabación en su poder que lo proteja. En ese caso, no sé quién sería.

Y, Washington, claro, recibirá una victoria que le pondrá sobre la mesa los votos de muchos latinoamericanos a Donald Trump. El eje político Bogotá-Miami-Washington podrá adjudicarse esta victoria y consolidará la influencia del Partido Republicano sobre la derecha latinoamericana. El golpe afectará a los demócratas que aún no despiertan del letargo que les provocó la errónea idea de que todos los hispanos tienen un hermano mexicano indocumentado. La jugada maestra de los estrategas republicanos está en haberse asociado con los caballos apropiados en Latinoamérica y de esperar, pacientemente, a que los dados cayeran a su favor.

A la izquierda latinoamericana le esperan años de oscuridad y ostracismo. Si no limpian sus filas y se deshacen de sus propios corruptos -que no son pocos-, se convertirán en un fantasma inútil sin vocación de poder. Ya perdieron a Correa en Ecuador y tienen a un presidente mulo como Lenin Moreno que, no solo neutralizó su poder, sino que ahora lo persigue. Evo busca perpetuarse, pero sin la billetera venezolana es poco probable que sobreviva. Y, en cuanto a Daniel Ortega: bueno, él simplemente va en caída libre, aunque cae en cámara lenta. Después de Caracas, viene Managua. No lo duden.

De modo que si no se reencauchan y no se purifican personajes como AMLO, Gustavo Petro o incluso Cristina Kirchner, las probabilidades de vencer a cualquier versión en español de Bolsonaro serán cercanas a cero. En ese caso, creo que el Centro y las socialdemocracias serán las que le den oxígeno a cualquier cosa que no sea de extrema derecha durante unos años.

Aún así, estoy convencido de que esto no es eterno. Iván Duque carece del carisma y el brillo necesarios. Este impulso le cae bien pero muy temprano en su gobierno. Por delante le quedan más de tres años de un gobierno con problemas económicos muy graves que le harán extremadamente impopular, por lo que sigo creyendo que no podrá vivir del fantasma del chavismo por mucho tiempo. El próximo presidente de Colombia no será uribista, sigue siendo mi predicción.

Finalmente, creo que el fortalecimiento que recibirá Donald Trump gracias a Venezuela será efímero, No porque lo que ocurrirá este 23 de enero no va a ser muy importante (que lo será), sino porque a los gringos lo que ocurre detrás de la pared fronteriza les importa un pito. La caída de Maduro será noticia por unas semanas, pero noviembre del 2020 está a un siglo de distancia. Lo que lo va a destruir a Trump ya recorre hoy los pasillos del Congreso.

Nota final

He gozado y sufrido mucho escribiendo esto. Ante todo, mi solidaridad perpetua con mis hermanos venezolanos, nicaragüenses  y cubanos que hoy sufren mucho, y con las víctimas del terrorismo en Colombia.

Recuerden todos que estas son ‘predicciones’ que son fruto de un análisis juicioso pero intuitivo de los acontecimientos presentes. Por supuesto que hay lugar a errores de interpretación de las señales y, sobretodo, a las correcciones que irán produciéndose a medida que ocurran los hechos. Pero créanme que son especulaciones sinceras, producto de mis propias cavilaciones y conversaciones con mis interlocutores. Y, más que nada, sepan que mi lealtad está con los débiles, con quienes sufren y quienes ansían y desean libertad y el derecho a vivir con dignidad, el derecho a vivir satisfechos y realizados.


Sunday, July 22, 2018

¿Cómo nos fue a los colombianos que asistimos al Town Hall del 19 de julio?

COMUNICADO
Para inmediata divulgación

Town Hall: ¿Hacia dónde van los colombianos después de las elecciones de 2018?

Un grupo de unas 60 personas desafiaron el tráfico de Miami un jueves 19 de julio en hora pico para reunirse a escuchar y hablar acerca del estado de la comunidad colombiana en el sur de la Florida y sus proyectos.
Algunos de los activistas colombianos
presentes durante el Town Hall.

La principal conclusión del evento es que después de preguntarse “¿Para dónde van los colombianos de Miami después de las elecciones del 2018?”, los activistas presentes coincidieron en que es necesario avanzar con hechos concretos y proyectos de trabajo en beneficio de esta y de otras comunidades locales.
La 'selfie' del evento con algunos
de los participantes.

Juan Pablo Salas, presentador del programa radial “El Opinón” y miembro del Cocilio Nacional de CAUSA, condujo el evento que se realizó en el salón 310 del edificio Primera Casa de la Florida International University FIU. Hicieron sus declaraciones Andrés Machado de la agrupación Compromiso Ciudadano Miami, Beto Coral de la agrupación Colombian Progressives del sur de la Florida y Cristhian Mancera del Partido Liberal en la ciudad.
Andrés Machado destacó cinco puntos que componen la realidad que detecta en nuestra comunidad: la polarización del país, la necesidad de contribuir a salvar el acuerdo de paz, apoyar la lucha contra la corrupción, construir comunidad entre los colombianos en el exterior y realizar un control político de los funcionarios electos.

Por su parte, para ilustrar acerca de la realidad que viven hoy muchos colombianos, Beto Coral narró su testimonio de vida como víctima directa de la violencia en Colombia y la necesidad de que se cumpla la promesa empeñada en el proceso de paz. Dijo que ‘las causas de la guerra son el hambre de poder, la venganza y el narcotráfico”.

Cristhian Mancera, uno de los organizadores del evento, habló de último y propuso que se usaran este y toda clase de eventos para construir comunidad entre los colombianos en una plataforma abierta donde las diferencias convivan con los objetivos comunes de sus esfuerzos. Dijo que además “hay que lograr superar a los líderes de papel y relevar a los enquistados en el sistema político”.

Al Town Hall fueron invitados representantes de todos los partidos políticos incluyendo el Centro Democrático, quienes declinaron asistir. Por su parte Ana Paola Agudelo, del movimiento MIRA, quien el 20 de julio se posesionó como senadora, envió una carta en apoyo al evento en la que acusa recibo de la invitación y destaca que los colombianos se reúnan para hablar acerca de su comunidad. Hizo lo mismo el senador Luis Fernando Velasco, del Partido Liberal, quien por medio de un video manifestó su apoyo a lo que se emprenda a partir de dicha reunión. Leonardo Meza, del partido ASI envió un mensaje en video desde Los Ángeles proponiendo que el ejemplo de este encuentro se pueda replicar en otras ciudades de EEUU.

Tras las declaraciones de los representantes de los partidos, dieciséis personas entre el público se sumaron al Town Hall con sus propias experiencias, propuestas, testimonios y solicitudes de ayuda. Durante el diálogo se destacaron varios elementos comunes entre los participantes del Town Hall: todas las personas presentes están en esa reunión para trabajar activamente en cosas que favorezcan e impulsen la consolidación de la comunidad colombiana. Lo que más se escuchó fue un llamado a que se unan los esfuerzos y se trabaje en conjunto, con unidad.

Se destacó la importancia y la necesidad de interactuar con los políticos electos y entidades para poder lograr los objetivos que se propongan. A pesar de la tradicional desconfianza de la comunidad en los políticos, varias personas destacaron que es necesario apoyar a los candidatos colombianos para incrementar así la participación colombiana en el poder local.

Varios activistas destacaron sus propios proyectos en los que han venido trabajando –para mejorar las condiciones de las personas discapacitadas para viajar a Colombia; para realizar una cumbre de cientos de alcaldes colombianos en Miami; para promover la construcción de la Casa Colombia; para incorporar voluntarios y activistas a diversas organizaciones que cumplen tareas varias en la comunidad.

Los colombianos agradecieron al profesor Eduardo Gamarra por haber ayudado a facilitar el lugar para esta reunión. Al final, los presentes quedaron en volver a reunirse en el futuro próximo para avanzar en las tareas y ver cómo se pueden instrumentar las acciones para activar mejor a los voluntarios y activistas y enfocar sus esfuerzos.

Quienes convocaron a este Town Hall invitan ahora a los activistas colombianos interesados en participar o servir de voluntarios en actividades concretas que ayuden a construir espacios de soluciones y empoderamiento de los colombianos en el sur de la Florida, a una próxima reunión el 16 de agosto cuando evaluarán tres alternativas de trabajo disponibles y en busca de voluntarios.

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Monday, July 9, 2018



Estos son algunos de los dibujos que los donantes de más de $40 podrían recibir


Si no has hecho tu donación a "El Opinón regresa a la radio", puedes hacerlo en GoFoundMe a través de este enlace.

Aquí tienes 25 de mis dibujos como una muestra y para tu selección (mientras estén disponibles). Si no especificas tu preferencia, escogeré por ti uno al azar o de acuerdo con lo que interpreto que te pueda interesar. Podrías recibir un dibujo que no esté en esta lista.

Si ya hiciste tu donación, envía un email a juanpablosalas@gmail.com con la dirección de destino y nombre del/la destinatario/a.

[Haz clic en la imagen para verla más grande]



 Autorretrato I

 Autorretrato II [@Salasperiodista]

 Acercandra Amil

 Huestis' Cook [LIFE Faces]

 Isabel y Luis Alejandro (*Reservado)

 Bella salvaje (*Reservado)

 Amigos de colegio

 Aurora Trubles I (*Reservado)

 Intenta un Manara

 Historias en YouTube

 Snowden: héroe maldito

 Sexos y nexos ($100 o más)
(*Reservado pero, como otros, se puede replicar si lo quieres)


 Portada de MISTY MEDLEY
*(Reservado)


 Twilight en la noche (*Reservado)


 Zirillo ;'(

 Biologías imaginarias I

 Biologías imaginarias II

 Biologías imaginarias III

 Pera sexual

 Ciudad en la cumbre

 Una de muchas mandalas

 Página de Tekkonkinkreet [T.Matsumoto]

 Náufrago

 ¿Gol?

 Cintura de avispa


Los dibujos son originales y están elaborados con variedad de tintas y algunos con colores en libretas de papel "Acid Free" de 4" x 6".

Unos pocos son interpretaciones o copias de obras de otros artristas, pero siempre se incluye la referencia o crédito. Sin embargo, todas las obras son dibujadas a mano por mi.

Todas las obras estarán firmadas por el artista.

No se puede garantizar que el dibujo aquí expuesto esté disponible después de cierto tiempo, pero si el donante lo pide, podría intentar una réplica bastante parecida o una reinterpretación del mismo dibujo o tema.

También se pueden comisionar dibujos con temas específicos o retratos, como los que aquí se exponen. En ese caso, debe enviarse una foto para guía.

Todos los derechos reservados.
© Copyright Juan Pablo Salas 2018

Tuesday, April 10, 2018

Prueba de fuego

Por Juan Pablo Salas

La noticia estremeció a todos en Colombia: Jesús Santrich, uno de los más importantes líderes de la ex guerrilla y ahora partido político FARC fue arrestado el 9 de abril en su casa del barrio Modelia en Bogotá acusado por un gran jurado en Nueva York por su supuesta participación en una conspiración para exportar 10 toneladas de cocaína a los Estados Unidos.

Jesús Santrich
El incidente es la verdadera prueba de fuego que debe enfrentar el Acuerdo de paz que firmaron el 27 de noviembre de 2016 el gobierno de Juan Manuel Santos y la, hasta ese día, más grande y antigua guerrilla del continente.

En una primera mirada al incidente, el panorama luce sombrío para la Farc y para el proceso de paz. Sin embargo, el caso puede acabar siendo una oportunidad de oro para que dicho proceso se consolide y al fin los colombianos podamos pasar esa página de la historia para enfrentarnos a los nuevos retos que nos esperan, que no son pocos.

El ‘indictment’

Era de esperarse que las primeras reacciones de los líderes y militantes del partido Farc fueran beligerantes y de rechazo a las acusaciones que desde Estados Unidos se le hacen a Santrich. Su postura es la que políticamente les corresponde asumir en este momento, puesto que se hace antes de conocer las evidencias con las que se están sustentando la acusación.

Se entiende, entonces, que Iván Márquez emita una primera declaración en la que asegura que se trata de alguna clase de trampa tendida desde Estados Unidos en contra de su compañero y con el fin de arruinar el proceso de paz.

Sin embargo, es muy difícil que una acusación de semejante calado y profundidad pueda ser una conspiración de las autoridades estadounidenses. La acusación está respaldada en un ‘indictment’ que emite un Gran Jurado en Nueva York.

Un Gran Jurado es un mecanismo de la justicia en EEUU que difícilmente se puede manipular, dado que se se establece para un propósito particular: determinar si las pruebas y evidencias de un caso son suficientes como para seguir adelante y avanzar en la investigación y presentar las acusaciones formales que corresponden. No se trata de una corte de garantías, pero es una de las estructuras judiciales que otorgan mayores garantías a los acusados.

De modo que si de este tipo de corte surge el documento que más tarde Interpol admite para emitir la Circular Roja que ordena el arresto de Santrich y sus coconspiradores, esto ofrece bastante credibilidad a las evidencias y complica seriamente la vida judicial de los acusados.

El verdadero reto

Más allá de las posturas que se puedan asumir por razones políticas, los líderes y militantes de la Farc deben ser conscientes y realistas: si las evidencias son contundentes y demuestran que Santrich y sus amigos estaban conspirando con el fin de exportar las 10 toneladas de cocaína, deben aceptar que su excompañero les traicionó y lo mismo hizo con los colombianos que depositamos en el Acuerdo de La Habana la fe en que podríamos superar la guerra.

De comprobarse que Santrich estaba narcotraficando, su culpabilidad es mucho más seria, pues no solo estaba cometiendo un grave delito en gran cuantía, sino que además estaba incumpliendo su palabra a sus compañeros de lucha así como a todos los colombianos y garantes del pacto que confiaban en el cumplimiento estricto de las leyes frente a la generosidad con la que estaban siendo tratados.

Si es cierto lo que asegura el ‘indictment’, Santrich cometió un acto de irresponsabilidad mayúscula en contra de la paz y esto es algo que sus demás compañeros deben admitir y comprender. Si la voluntad de paz de las Farc era sincera y sigue siéndolo, les corresponde aceptar que su compañero les falló y dejarlo ir con todas sus consecuencias.

Una oportunidad disfrazada

De la reacción que asuman los militantes de la Farc así como del absoluto respeto a las garantías del debido proceso por parte del Estado colombiano depende el futuro del país. En ambos lados debe primar la cordura y la cabeza fría para evitar que los ánimos lleven a que alguien cometa un acto que encienda una hoguera donde no la necesitamos.

Si todos los protagonistas de este asunto se comportan como corresponde y se avanza en el proceso con normalidad, esto puede convertirse en la prueba clara de que los acuerdos se están cumpliendo y deben seguir siendo honrados por todos.

Esto demostraría que la crítica fundamental que le hacen al proceso de paz –su supuesta impunidad---, no es cierta y que quienes incumplan con lo acordado, se las verán con la justicia ordinaria. De la misma manera, si se comprueba que las evidencias son insuficientes o que no ofrecen las garantías de caso, la reacción del Gobierno en ese caso también servirá para demostrar su voluntad de paz y justicia. De esa manera quedaría comprobada la validez de lo que se acordó con tanto esfuerzo.

Algunos cabos sueltos

A pesar de ese optimismo manifiesto a lo largo de este artículo, en el fondo quedan varios asuntos graves por resolver que complican el panorama y hacen que, de consolidarse definitivamente el avance de la paz, será un triunfo aún más valioso de lo que ha sido hasta el momento.

Algunos de esos cabos sueltos son:

--¿Por qué la Fiscalía se ‘saltó’ a la JEP?
La directora de esa corte indicó que se enteraron del arresto de Jesús Santrich a través de los medio. El Fiscal Néstor Humberto Martínez no tenía por qué haber eludido informar a esa corte para así demostrar transparencia en su decisión.

--10 toneladas a 15 millones:
Esto indica que cada tonelada de cocaína se estaba ofertando a un millón y medio de dólares cada una. ¿No es ese un precio demasiado barato? De ser así, ¿se trataba de un cargamento excesivo del que los conspiradores querían deshacerse rápidamente? ¿Era un precio de ganga, un inventario del que se estaban librando? ¿Acaso era un cargamento que ya estaba preparado para ser exportado, puesto que ofrecieron ponerlo en su destino en menos de dos meses y en aviones con matrículas estadounidenses? Además, iban a ponerlo en Miami y esperaban cobrar allí mismo el dinero. ¿Qué iba a ocurrir con ese dinero? ¿Dónde quedaría?

--¿Era esta cocaína de las Farc o era un negocio propio de Santrich? ¿Acaso hay más cocaína guardada? De ser así, ¿qué harán con ella?
En ese caso, esta operación sirve de advertencia clara para quienes pretendan seguir en el negocio: están siendo vigilados atentamente y pueden acabar en una celda en Estados Unidos.

--¿Es Santrich el cordero sacrificial?
Está claro que los líderes de las Farc están bajo estricta observación y que aún deben probarse genuinos en sus intenciones. Este caso debe servir para demostrar su buena fe. Si no la tenían, también les sirve para entregar a su compañero Santrich como el sacrificio a pagar a cambio de suspender cualquier otro delito que puedan estar cometiendo hasta ahora.

--Este no es el único problema que enfrenta el proceso:
El mal manejo de los fondos del posconflicto, las demoras en la adaptación de los campamentos de reinserción y las dificultades de la Farc para hacer campaña política también han despertado preocupación y molestias entre los exguerrilleros. No se puede correr el riesgo de arruinar lo logrado a punta de inoperancia y negligencia.

--¿Este arresto era para congraciarse con Trump?
Se ha planteado como extraña la coincidencia de que este arresto ocurriese a pocos días de la planeada visita del presidente Donald Trump a Colombia –que al día siguiente fue cancelada por las dificultades que se presentan en Siria y en su lugar viajará Mike Pence--, pero es muy difícil imaginar una coordinación tan precisa de un Gran Jurado con la Casa Blanca y más tarde la Interpol como para que haya lugar a que se trate de algo más que una coincidencia.

Esas son apenas algunas de las muchas preguntas que surgen hasta el momento. Esperamos que se vayan resolviendo poco a poco.


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Wednesday, March 21, 2018

Escapar hacia el centro

La encrucijada electoral de los colombianos no está fácil de resolver. El país enfrenta por primera vez en su historia reciente unas elecciones que no están siendo definidas por las FARC, como fueron todas las elecciones desde Andrés Pastrana hasta el segundo mandato de Juan Manuel Santos. Sin embargo, aún resuenan los ecos de los disparos que durante tantas décadas han atormentado a nuestro pueblo y el gran reto que tenemos por delante es decidir si regresamos a las trochas de la guerra o si avanzamos por las autopistas del progreso. La mayoría de los colombianos queremos la segunda opción, pero no todos los caminos conducen a ella.

Las elecciones legislativas del 11 de marzo nos dejaron, como se esperaba, un mapa de posibilidades y un rompecabezas de alianzas por forjar. El mapa nos muestra los varios caminos que se pueden recorrer para llegar a la Casa de Nariño, pero ninguno de ellos está definido y en todos los casos hay que ser generosos para ganar. He ahí el rompecabezas, un reto político nada fácil de resolver.

Ilustración del autor
A través de varias entregas de El Opinón por Facebook Live, que han sido ejercicios de reflexión en común con quienes después comparten sus comentarios y preguntas, hemos indagado los diversos caminos electorales y hacia dónde nos conducen. Hoy creemos que el país enfrenta una encrucijada: ¿Cómo escapar del autoritarismo? Aquí arriesgamos respuesta que da título a este artículo: Escapar hacia el centro.

En El Opinón creemos que los extremos del abanico de candidatos son quienes representan una u otra forma de autoritarismo. Quizás este no se exprese explícitamente en los discursos cuidadosamente elaborados ni en las declaraciones, pero se deja entrever a través de las rendijas de la historia y de quienes respaldan a las dos opciones más viables, de acuerdo con las encuestas.

Por la derecha

Reconocemos que no se puede afirmar que Iván Duque sea un hombre autoritario. De hecho, su personalidad y su corta experiencia lo muestran como un hombre capaz, preparado y razonable. El lastre que lo arrastra al infierno autoritario es su jefe, el senador Álvaro Uribe y quienes lo han sostenido durante varias décadas. Para Iván Duque el líder supremo del Centro Democrático es una maldición disfrazada de bendiciones.

La figura de Álvaro Uribe es capaz de convocar por su cuenta a un número muy importante de votantes, muchos de ellos convencidos de que su mano dura fue la que les abrió el paso a sus fincas y derrotó a las Farc. Algunos de ellos miran para otro lado cuando se les mencionan los crímenes de lesa humanidad cometidos durante esos dos mandatos y hay quienes se atreven a reivindicarlos porque, según ellos, “no se puede hacer tortilla sin romper algunos huevos”.

Esa sombra del autoritarismo de Uribe es la que apaga las luces democráticas de Iván Duque. A esto se suma el hecho de que a estas alturas no puede brillar con luz propia, lo que indica que tampoco sería luminoso a la hora de gobernar. Un error garrafal fue su promesa de que promovería que Álvaro Uribe fuera nombrado presidente del Congreso.

No podemos advertir con suficiente énfasis el peligro que acecha a Colombia en manos de un gobierno uribista con un congreso uribista que en cuestión de meses transformaría las cortes al uribismo, garantizando así un tránsito al dominio de una derecha nociva que buscaría perpetuarse (ya lo intentó varias veces) y que arrastraría a muchos colombianos a una nueva insurrección.

Ahí tenemos, ni más ni menos, al tan mentado fantasma del populismo castrochavista pero en manos del castrouribismo.

En el silencio de este escritorio podemos escuchar el ruido de dientes apretados y las protestas de votantes uribistas honrados que sienten desprecio por la denuncia que acabamos de hacer. A aquellos que han llegado hasta este párrafo les sugiero, con todo respeto, que antes de intentar justificar a Uribe o de construir argumentos para deshacerse de mi opinión, dediquen unos segundos a responder esta pregunta: ¿Por qué hay más colombianos que detestan a Álvaro Uribe que aquellos que lo aman?

Así como Álvaro Uribe es una figura capaz de galvanizar a millones de colombianos para que lo apoyen, su misma silueta es capaz de provocar que muchos más voten en su contra. Esto quedó demostrado en la reelección de Juan Manuel Santos cuando una inmensa coalición logró derrotar al candidato Zuluaga.

Por la izquierda

Al otro lado del espectro ronda el fantasma del autoritarismo populista encarnado por Gustavo Petro. Sus 2,8 millones de votantes obtenidos en la consulta interpartidista son una cifra impresionante que lo han potenciado y lo han convertido en una fuerza formidable. Sin embargo, su personalidad y su estilo de hacer campaña lo han convertido en un candidato que resulta tóxico para quienes quisieran aliarse con él para vencer al uribismo.

Considerando el tamaño probado de su fuerza electoral y el afecto manifestado por sus seguidores que llenan plaza después de plaza, es obvio que Petro crea que él debería ser la cabeza de cualquier coalición, ya que ninguno de los otros candidatos, excepto Duque, puede dar prueba de una cantidad similar de votos. Sin embargo, la percepción de arrogancia que aqueja al candidato y a sus más cercanos colaboradores hace muy difícil que desde el centro alguien se le acerque con intenciones de unidad. Debido a su toxicidad, las reiteradas convocatorias de Petro a conformar una alianza de centroizquierda han caído en saco roto.

En El Opinón comprendemos que la historia guerrillera de Petro ha sido ampliamente superada por su historia como desmovilizado. Es mucho más grande lo que ha conseguido desde la entrega de armas que todo lo que pudo haber hecho durante sus años de insurrección. Su trabajo como constituyente en el 91, como congresista valiente y arrollador, como alcalde de los bogotanos olvidados y como líder popular, así como sus extensos estudios y su gran intelecto, son resultados que juegan a su favor. Además, pese a su lenguaje de profesor universitario, tiene carisma para frente a las multitudes.

Pero su fuerza es insuficiente para derrotar al uribismo. Según las cuentas de hoy, le faltan al menos 16 puntos para alcanzar a Duque. Y sus posibilidades de lograr una coalición se desvanecen como si fueran de hielo en el verano.

El escape

La lección que nos queda es que, aunque concentran la mayor cantidad de votos, Álvaro Uribe (en cuerpo de Iván Duque) y Gustavo Petro ejercen un efecto similar de rechazo superior a sus propias fuerzas en el resto de los colombianos. Esto indica que cualquiera de los dos puede ser derrotado en segunda vuelta, siempre y cuando se consoliden las alianzas necesarias para lograrlo.

Este es el punto clave de esta reflexión: ¿cómo se puede construir una cuña con suficiente fuerza como para insertarse como opción viable entre los dos extremos? Una alternativa de centro con suficientes elementos sería capaz de superar a uno de los actuales líderes electorales y pasar a segunda vuelta. Una vez al otro lado, podrían consolidarse como una alternativa que logre seguir la ruta a la Casa de Nariño.

Veamos lo que queda disponible y con viabilidad: Vargas Lleras, De la Calle, Fajardo.

En principio, no veo una alternativa para que esos tres personajes consigan amalgamar un proyecto común que los convierta en la fuerza formidable que se necesita. Existen demasiadas contradicciones. Vargas Lleras tiene un inmenso aparato pero su forma de pensar ha sido más cercana al uribismo que a los otros dos. Aunque por oportunismo estaría dispuesto a sumarse, desde aquí vemos muy pocas probabilidades de que algo así suceda pues no estaría dispuesto a ser segundo o tercero de nadie.

En cambio hay un clamor nacional muy extendido que pide a De la Calle y Fajardo que busquen una fórmula para unirse y enfrentar a los otros dos. Por razones jurídicas, económicas y de edad, no es posible que Humberto De la Calle esté considerando unirse a Fajardo como su vicepresidente, pues tendría que sumar miles de millones de pesos para pagar por su consulta partidista. Además, él es el más experimentado de los dos y sería, a nuestro parecer, el más apto para negociar los próximos cuatro años de gobierno por las cenagosas aguas que nos dejan el Acuerdo de La Habana y el Congreso del 11 de marzo.

Y, ¿por qué Sergio Fajardo querría sumarse a Humberto De la Calle como su compañero de fórmula? Por dos razones básicas: 1) Esa alianza tendría posibilidades reales de ganar un puesto en la segunda vuelta y lograría concentrar suficientes fuerzas para vencer otra vez; y, 2) Porque cuatro años como vicepresidente de un hombre sensato como De la Calle lo dejarían muy bien preparado para lograr la presidencia en el 2022. Si se porta bien y cumple su labor con honorabilidad, estamos seguros de que lograría la presidencia. Él es joven y aprendería mucho en ese camino.

Aquí entendemos que esto es pura especulación y análisis de escritorio, pero en El Opinón estamos convencidos de que a Colombia le conviene más en este momento un gobierno que logre apaciguar los caldeados ánimos del presente y nos permita consolidar los extraordinarios logros alcanzados en tantos años de conflicto al fin resueltos. Por eso creemos que el escape más conveniente para el país es hacia el centro, lejos de cualquiera de los extremos.

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Monday, March 5, 2018

VIDEOS 10 minutos con el candidato

Serie de entrevistas con los candidatos para la curul de los colombianos en el exterior 2018.

Los colombianos que viven en el exterior y que están inscritos para votar pueden elegir a UN Representante a la Cámara que los represente ante el Congreso de Colombia. Esta curul ha sido ocupada por Manuel Vives, Jaime Buenahora y Ana Paola Agudelo.

En estas elecciones de 2018 los colombianos en el exterior pueden votar desde el 5 hasta el 10 de marzo en los consulados de sus ciudades de residencia y el 11 de marzo en las elecciones legislativas generales.

La serie de videos busca ofrecer a los candidatos una herramienta para darse a conocer y al público el acceso a información de primera mano y breve para poder tomar una decisión acorde con sus intereses y después de conocer a los candidatos.

ENTREVISTA A LEONARDO MEZA - CANDIDATO ASI #401
 

ENTREVISTA A GERMAN CARDENAS - OPCION CIUDADANA #401

ENTREVISTA A CHRISTIAN MANCERA MEJIA, L #403

ENTREVISTA CON FREDDY CASTIBLANDO, POLO #402

Saturday, March 3, 2018

VIDEO: Análisis del momento electoral en Colombia 2018: entre encuestas y ataques

En las encuestas repuntan Gustavo Petro e Iván Duque. El país parece avanzar hacia la polarización. El lenguaje político se vuelve tóxico. ¿Qué pasó con las opciones de centro? ¿El país solo Uribe vs. Petro? ¿Qué podemos hacer los ciudadanos para desactivar esta situación que nos tiene al borde del abismo? Esta es mi charla del 3 de marzo.