Sunday, July 22, 2018

¿Cómo nos fue a los colombianos que asistimos al Town Hall del 19 de julio?

COMUNICADO
Para inmediata divulgación

Town Hall: ¿Hacia dónde van los colombianos después de las elecciones de 2018?

Un grupo de unas 60 personas desafiaron el tráfico de Miami un jueves 19 de julio en hora pico para reunirse a escuchar y hablar acerca del estado de la comunidad colombiana en el sur de la Florida y sus proyectos.
Algunos de los activistas colombianos
presentes durante el Town Hall.

La principal conclusión del evento es que después de preguntarse “¿Para dónde van los colombianos de Miami después de las elecciones del 2018?”, los activistas presentes coincidieron en que es necesario avanzar con hechos concretos y proyectos de trabajo en beneficio de esta y de otras comunidades locales.
La 'selfie' del evento con algunos
de los participantes.

Juan Pablo Salas, presentador del programa radial “El Opinón” y miembro del Cocilio Nacional de CAUSA, condujo el evento que se realizó en el salón 310 del edificio Primera Casa de la Florida International University FIU. Hicieron sus declaraciones Andrés Machado de la agrupación Compromiso Ciudadano Miami, Beto Coral de la agrupación Colombian Progressives del sur de la Florida y Cristhian Mancera del Partido Liberal en la ciudad.
Andrés Machado destacó cinco puntos que componen la realidad que detecta en nuestra comunidad: la polarización del país, la necesidad de contribuir a salvar el acuerdo de paz, apoyar la lucha contra la corrupción, construir comunidad entre los colombianos en el exterior y realizar un control político de los funcionarios electos.

Por su parte, para ilustrar acerca de la realidad que viven hoy muchos colombianos, Beto Coral narró su testimonio de vida como víctima directa de la violencia en Colombia y la necesidad de que se cumpla la promesa empeñada en el proceso de paz. Dijo que ‘las causas de la guerra son el hambre de poder, la venganza y el narcotráfico”.

Cristhian Mancera, uno de los organizadores del evento, habló de último y propuso que se usaran este y toda clase de eventos para construir comunidad entre los colombianos en una plataforma abierta donde las diferencias convivan con los objetivos comunes de sus esfuerzos. Dijo que además “hay que lograr superar a los líderes de papel y relevar a los enquistados en el sistema político”.

Al Town Hall fueron invitados representantes de todos los partidos políticos incluyendo el Centro Democrático, quienes declinaron asistir. Por su parte Ana Paola Agudelo, del movimiento MIRA, quien el 20 de julio se posesionó como senadora, envió una carta en apoyo al evento en la que acusa recibo de la invitación y destaca que los colombianos se reúnan para hablar acerca de su comunidad. Hizo lo mismo el senador Luis Fernando Velasco, del Partido Liberal, quien por medio de un video manifestó su apoyo a lo que se emprenda a partir de dicha reunión. Leonardo Meza, del partido ASI envió un mensaje en video desde Los Ángeles proponiendo que el ejemplo de este encuentro se pueda replicar en otras ciudades de EEUU.

Tras las declaraciones de los representantes de los partidos, dieciséis personas entre el público se sumaron al Town Hall con sus propias experiencias, propuestas, testimonios y solicitudes de ayuda. Durante el diálogo se destacaron varios elementos comunes entre los participantes del Town Hall: todas las personas presentes están en esa reunión para trabajar activamente en cosas que favorezcan e impulsen la consolidación de la comunidad colombiana. Lo que más se escuchó fue un llamado a que se unan los esfuerzos y se trabaje en conjunto, con unidad.

Se destacó la importancia y la necesidad de interactuar con los políticos electos y entidades para poder lograr los objetivos que se propongan. A pesar de la tradicional desconfianza de la comunidad en los políticos, varias personas destacaron que es necesario apoyar a los candidatos colombianos para incrementar así la participación colombiana en el poder local.

Varios activistas destacaron sus propios proyectos en los que han venido trabajando –para mejorar las condiciones de las personas discapacitadas para viajar a Colombia; para realizar una cumbre de cientos de alcaldes colombianos en Miami; para promover la construcción de la Casa Colombia; para incorporar voluntarios y activistas a diversas organizaciones que cumplen tareas varias en la comunidad.

Los colombianos agradecieron al profesor Eduardo Gamarra por haber ayudado a facilitar el lugar para esta reunión. Al final, los presentes quedaron en volver a reunirse en el futuro próximo para avanzar en las tareas y ver cómo se pueden instrumentar las acciones para activar mejor a los voluntarios y activistas y enfocar sus esfuerzos.

Quienes convocaron a este Town Hall invitan ahora a los activistas colombianos interesados en participar o servir de voluntarios en actividades concretas que ayuden a construir espacios de soluciones y empoderamiento de los colombianos en el sur de la Florida, a una próxima reunión el 16 de agosto cuando evaluarán tres alternativas de trabajo disponibles y en busca de voluntarios.

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Monday, July 9, 2018



Estos son algunos de los dibujos que los donantes de más de $40 podrían recibir


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Si ya hiciste tu donación, envía un email a juanpablosalas@gmail.com con la dirección de destino y nombre del/la destinatario/a.

[Haz clic en la imagen para verla más grande]



 Autorretrato I

 Autorretrato II [@Salasperiodista]

 Acercandra Amil

 Huestis' Cook [LIFE Faces]

 Isabel y Luis Alejandro (*Reservado)

 Bella salvaje (*Reservado)

 Amigos de colegio

 Aurora Trubles I (*Reservado)

 Intenta un Manara

 Historias en YouTube

 Snowden: héroe maldito

 Sexos y nexos ($100 o más)
(*Reservado pero, como otros, se puede replicar si lo quieres)


 Portada de MISTY MEDLEY
*(Reservado)


 Twilight en la noche (*Reservado)


 Zirillo ;'(

 Biologías imaginarias I

 Biologías imaginarias II

 Biologías imaginarias III

 Pera sexual

 Ciudad en la cumbre

 Una de muchas mandalas

 Página de Tekkonkinkreet [T.Matsumoto]

 Náufrago

 ¿Gol?

 Cintura de avispa


Los dibujos son originales y están elaborados con variedad de tintas y algunos con colores en libretas de papel "Acid Free" de 4" x 6".

Unos pocos son interpretaciones o copias de obras de otros artristas, pero siempre se incluye la referencia o crédito. Sin embargo, todas las obras son dibujadas a mano por mi.

Todas las obras estarán firmadas por el artista.

No se puede garantizar que el dibujo aquí expuesto esté disponible después de cierto tiempo, pero si el donante lo pide, podría intentar una réplica bastante parecida o una reinterpretación del mismo dibujo o tema.

También se pueden comisionar dibujos con temas específicos o retratos, como los que aquí se exponen. En ese caso, debe enviarse una foto para guía.

Todos los derechos reservados.
© Copyright Juan Pablo Salas 2018

Tuesday, April 10, 2018

Prueba de fuego

Por Juan Pablo Salas

La noticia estremeció a todos en Colombia: Jesús Santrich, uno de los más importantes líderes de la ex guerrilla y ahora partido político FARC fue arrestado el 9 de abril en su casa del barrio Modelia en Bogotá acusado por un gran jurado en Nueva York por su supuesta participación en una conspiración para exportar 10 toneladas de cocaína a los Estados Unidos.

Jesús Santrich
El incidente es la verdadera prueba de fuego que debe enfrentar el Acuerdo de paz que firmaron el 27 de noviembre de 2016 el gobierno de Juan Manuel Santos y la, hasta ese día, más grande y antigua guerrilla del continente.

En una primera mirada al incidente, el panorama luce sombrío para la Farc y para el proceso de paz. Sin embargo, el caso puede acabar siendo una oportunidad de oro para que dicho proceso se consolide y al fin los colombianos podamos pasar esa página de la historia para enfrentarnos a los nuevos retos que nos esperan, que no son pocos.

El ‘indictment’

Era de esperarse que las primeras reacciones de los líderes y militantes del partido Farc fueran beligerantes y de rechazo a las acusaciones que desde Estados Unidos se le hacen a Santrich. Su postura es la que políticamente les corresponde asumir en este momento, puesto que se hace antes de conocer las evidencias con las que se están sustentando la acusación.

Se entiende, entonces, que Iván Márquez emita una primera declaración en la que asegura que se trata de alguna clase de trampa tendida desde Estados Unidos en contra de su compañero y con el fin de arruinar el proceso de paz.

Sin embargo, es muy difícil que una acusación de semejante calado y profundidad pueda ser una conspiración de las autoridades estadounidenses. La acusación está respaldada en un ‘indictment’ que emite un Gran Jurado en Nueva York.

Un Gran Jurado es un mecanismo de la justicia en EEUU que difícilmente se puede manipular, dado que se se establece para un propósito particular: determinar si las pruebas y evidencias de un caso son suficientes como para seguir adelante y avanzar en la investigación y presentar las acusaciones formales que corresponden. No se trata de una corte de garantías, pero es una de las estructuras judiciales que otorgan mayores garantías a los acusados.

De modo que si de este tipo de corte surge el documento que más tarde Interpol admite para emitir la Circular Roja que ordena el arresto de Santrich y sus coconspiradores, esto ofrece bastante credibilidad a las evidencias y complica seriamente la vida judicial de los acusados.

El verdadero reto

Más allá de las posturas que se puedan asumir por razones políticas, los líderes y militantes de la Farc deben ser conscientes y realistas: si las evidencias son contundentes y demuestran que Santrich y sus amigos estaban conspirando con el fin de exportar las 10 toneladas de cocaína, deben aceptar que su excompañero les traicionó y lo mismo hizo con los colombianos que depositamos en el Acuerdo de La Habana la fe en que podríamos superar la guerra.

De comprobarse que Santrich estaba narcotraficando, su culpabilidad es mucho más seria, pues no solo estaba cometiendo un grave delito en gran cuantía, sino que además estaba incumpliendo su palabra a sus compañeros de lucha así como a todos los colombianos y garantes del pacto que confiaban en el cumplimiento estricto de las leyes frente a la generosidad con la que estaban siendo tratados.

Si es cierto lo que asegura el ‘indictment’, Santrich cometió un acto de irresponsabilidad mayúscula en contra de la paz y esto es algo que sus demás compañeros deben admitir y comprender. Si la voluntad de paz de las Farc era sincera y sigue siéndolo, les corresponde aceptar que su compañero les falló y dejarlo ir con todas sus consecuencias.

Una oportunidad disfrazada

De la reacción que asuman los militantes de la Farc así como del absoluto respeto a las garantías del debido proceso por parte del Estado colombiano depende el futuro del país. En ambos lados debe primar la cordura y la cabeza fría para evitar que los ánimos lleven a que alguien cometa un acto que encienda una hoguera donde no la necesitamos.

Si todos los protagonistas de este asunto se comportan como corresponde y se avanza en el proceso con normalidad, esto puede convertirse en la prueba clara de que los acuerdos se están cumpliendo y deben seguir siendo honrados por todos.

Esto demostraría que la crítica fundamental que le hacen al proceso de paz –su supuesta impunidad---, no es cierta y que quienes incumplan con lo acordado, se las verán con la justicia ordinaria. De la misma manera, si se comprueba que las evidencias son insuficientes o que no ofrecen las garantías de caso, la reacción del Gobierno en ese caso también servirá para demostrar su voluntad de paz y justicia. De esa manera quedaría comprobada la validez de lo que se acordó con tanto esfuerzo.

Algunos cabos sueltos

A pesar de ese optimismo manifiesto a lo largo de este artículo, en el fondo quedan varios asuntos graves por resolver que complican el panorama y hacen que, de consolidarse definitivamente el avance de la paz, será un triunfo aún más valioso de lo que ha sido hasta el momento.

Algunos de esos cabos sueltos son:

--¿Por qué la Fiscalía se ‘saltó’ a la JEP?
La directora de esa corte indicó que se enteraron del arresto de Jesús Santrich a través de los medio. El Fiscal Néstor Humberto Martínez no tenía por qué haber eludido informar a esa corte para así demostrar transparencia en su decisión.

--10 toneladas a 15 millones:
Esto indica que cada tonelada de cocaína se estaba ofertando a un millón y medio de dólares cada una. ¿No es ese un precio demasiado barato? De ser así, ¿se trataba de un cargamento excesivo del que los conspiradores querían deshacerse rápidamente? ¿Era un precio de ganga, un inventario del que se estaban librando? ¿Acaso era un cargamento que ya estaba preparado para ser exportado, puesto que ofrecieron ponerlo en su destino en menos de dos meses y en aviones con matrículas estadounidenses? Además, iban a ponerlo en Miami y esperaban cobrar allí mismo el dinero. ¿Qué iba a ocurrir con ese dinero? ¿Dónde quedaría?

--¿Era esta cocaína de las Farc o era un negocio propio de Santrich? ¿Acaso hay más cocaína guardada? De ser así, ¿qué harán con ella?
En ese caso, esta operación sirve de advertencia clara para quienes pretendan seguir en el negocio: están siendo vigilados atentamente y pueden acabar en una celda en Estados Unidos.

--¿Es Santrich el cordero sacrificial?
Está claro que los líderes de las Farc están bajo estricta observación y que aún deben probarse genuinos en sus intenciones. Este caso debe servir para demostrar su buena fe. Si no la tenían, también les sirve para entregar a su compañero Santrich como el sacrificio a pagar a cambio de suspender cualquier otro delito que puedan estar cometiendo hasta ahora.

--Este no es el único problema que enfrenta el proceso:
El mal manejo de los fondos del posconflicto, las demoras en la adaptación de los campamentos de reinserción y las dificultades de la Farc para hacer campaña política también han despertado preocupación y molestias entre los exguerrilleros. No se puede correr el riesgo de arruinar lo logrado a punta de inoperancia y negligencia.

--¿Este arresto era para congraciarse con Trump?
Se ha planteado como extraña la coincidencia de que este arresto ocurriese a pocos días de la planeada visita del presidente Donald Trump a Colombia –que al día siguiente fue cancelada por las dificultades que se presentan en Siria y en su lugar viajará Mike Pence--, pero es muy difícil imaginar una coordinación tan precisa de un Gran Jurado con la Casa Blanca y más tarde la Interpol como para que haya lugar a que se trate de algo más que una coincidencia.

Esas son apenas algunas de las muchas preguntas que surgen hasta el momento. Esperamos que se vayan resolviendo poco a poco.


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Wednesday, March 21, 2018

Escapar hacia el centro

La encrucijada electoral de los colombianos no está fácil de resolver. El país enfrenta por primera vez en su historia reciente unas elecciones que no están siendo definidas por las FARC, como fueron todas las elecciones desde Andrés Pastrana hasta el segundo mandato de Juan Manuel Santos. Sin embargo, aún resuenan los ecos de los disparos que durante tantas décadas han atormentado a nuestro pueblo y el gran reto que tenemos por delante es decidir si regresamos a las trochas de la guerra o si avanzamos por las autopistas del progreso. La mayoría de los colombianos queremos la segunda opción, pero no todos los caminos conducen a ella.

Las elecciones legislativas del 11 de marzo nos dejaron, como se esperaba, un mapa de posibilidades y un rompecabezas de alianzas por forjar. El mapa nos muestra los varios caminos que se pueden recorrer para llegar a la Casa de Nariño, pero ninguno de ellos está definido y en todos los casos hay que ser generosos para ganar. He ahí el rompecabezas, un reto político nada fácil de resolver.

Ilustración del autor
A través de varias entregas de El Opinón por Facebook Live, que han sido ejercicios de reflexión en común con quienes después comparten sus comentarios y preguntas, hemos indagado los diversos caminos electorales y hacia dónde nos conducen. Hoy creemos que el país enfrenta una encrucijada: ¿Cómo escapar del autoritarismo? Aquí arriesgamos respuesta que da título a este artículo: Escapar hacia el centro.

En El Opinón creemos que los extremos del abanico de candidatos son quienes representan una u otra forma de autoritarismo. Quizás este no se exprese explícitamente en los discursos cuidadosamente elaborados ni en las declaraciones, pero se deja entrever a través de las rendijas de la historia y de quienes respaldan a las dos opciones más viables, de acuerdo con las encuestas.

Por la derecha

Reconocemos que no se puede afirmar que Iván Duque sea un hombre autoritario. De hecho, su personalidad y su corta experiencia lo muestran como un hombre capaz, preparado y razonable. El lastre que lo arrastra al infierno autoritario es su jefe, el senador Álvaro Uribe y quienes lo han sostenido durante varias décadas. Para Iván Duque el líder supremo del Centro Democrático es una maldición disfrazada de bendiciones.

La figura de Álvaro Uribe es capaz de convocar por su cuenta a un número muy importante de votantes, muchos de ellos convencidos de que su mano dura fue la que les abrió el paso a sus fincas y derrotó a las Farc. Algunos de ellos miran para otro lado cuando se les mencionan los crímenes de lesa humanidad cometidos durante esos dos mandatos y hay quienes se atreven a reivindicarlos porque, según ellos, “no se puede hacer tortilla sin romper algunos huevos”.

Esa sombra del autoritarismo de Uribe es la que apaga las luces democráticas de Iván Duque. A esto se suma el hecho de que a estas alturas no puede brillar con luz propia, lo que indica que tampoco sería luminoso a la hora de gobernar. Un error garrafal fue su promesa de que promovería que Álvaro Uribe fuera nombrado presidente del Congreso.

No podemos advertir con suficiente énfasis el peligro que acecha a Colombia en manos de un gobierno uribista con un congreso uribista que en cuestión de meses transformaría las cortes al uribismo, garantizando así un tránsito al dominio de una derecha nociva que buscaría perpetuarse (ya lo intentó varias veces) y que arrastraría a muchos colombianos a una nueva insurrección.

Ahí tenemos, ni más ni menos, al tan mentado fantasma del populismo castrochavista pero en manos del castrouribismo.

En el silencio de este escritorio podemos escuchar el ruido de dientes apretados y las protestas de votantes uribistas honrados que sienten desprecio por la denuncia que acabamos de hacer. A aquellos que han llegado hasta este párrafo les sugiero, con todo respeto, que antes de intentar justificar a Uribe o de construir argumentos para deshacerse de mi opinión, dediquen unos segundos a responder esta pregunta: ¿Por qué hay más colombianos que detestan a Álvaro Uribe que aquellos que lo aman?

Así como Álvaro Uribe es una figura capaz de galvanizar a millones de colombianos para que lo apoyen, su misma silueta es capaz de provocar que muchos más voten en su contra. Esto quedó demostrado en la reelección de Juan Manuel Santos cuando una inmensa coalición logró derrotar al candidato Zuluaga.

Por la izquierda

Al otro lado del espectro ronda el fantasma del autoritarismo populista encarnado por Gustavo Petro. Sus 2,8 millones de votantes obtenidos en la consulta interpartidista son una cifra impresionante que lo han potenciado y lo han convertido en una fuerza formidable. Sin embargo, su personalidad y su estilo de hacer campaña lo han convertido en un candidato que resulta tóxico para quienes quisieran aliarse con él para vencer al uribismo.

Considerando el tamaño probado de su fuerza electoral y el afecto manifestado por sus seguidores que llenan plaza después de plaza, es obvio que Petro crea que él debería ser la cabeza de cualquier coalición, ya que ninguno de los otros candidatos, excepto Duque, puede dar prueba de una cantidad similar de votos. Sin embargo, la percepción de arrogancia que aqueja al candidato y a sus más cercanos colaboradores hace muy difícil que desde el centro alguien se le acerque con intenciones de unidad. Debido a su toxicidad, las reiteradas convocatorias de Petro a conformar una alianza de centroizquierda han caído en saco roto.

En El Opinón comprendemos que la historia guerrillera de Petro ha sido ampliamente superada por su historia como desmovilizado. Es mucho más grande lo que ha conseguido desde la entrega de armas que todo lo que pudo haber hecho durante sus años de insurrección. Su trabajo como constituyente en el 91, como congresista valiente y arrollador, como alcalde de los bogotanos olvidados y como líder popular, así como sus extensos estudios y su gran intelecto, son resultados que juegan a su favor. Además, pese a su lenguaje de profesor universitario, tiene carisma para frente a las multitudes.

Pero su fuerza es insuficiente para derrotar al uribismo. Según las cuentas de hoy, le faltan al menos 16 puntos para alcanzar a Duque. Y sus posibilidades de lograr una coalición se desvanecen como si fueran de hielo en el verano.

El escape

La lección que nos queda es que, aunque concentran la mayor cantidad de votos, Álvaro Uribe (en cuerpo de Iván Duque) y Gustavo Petro ejercen un efecto similar de rechazo superior a sus propias fuerzas en el resto de los colombianos. Esto indica que cualquiera de los dos puede ser derrotado en segunda vuelta, siempre y cuando se consoliden las alianzas necesarias para lograrlo.

Este es el punto clave de esta reflexión: ¿cómo se puede construir una cuña con suficiente fuerza como para insertarse como opción viable entre los dos extremos? Una alternativa de centro con suficientes elementos sería capaz de superar a uno de los actuales líderes electorales y pasar a segunda vuelta. Una vez al otro lado, podrían consolidarse como una alternativa que logre seguir la ruta a la Casa de Nariño.

Veamos lo que queda disponible y con viabilidad: Vargas Lleras, De la Calle, Fajardo.

En principio, no veo una alternativa para que esos tres personajes consigan amalgamar un proyecto común que los convierta en la fuerza formidable que se necesita. Existen demasiadas contradicciones. Vargas Lleras tiene un inmenso aparato pero su forma de pensar ha sido más cercana al uribismo que a los otros dos. Aunque por oportunismo estaría dispuesto a sumarse, desde aquí vemos muy pocas probabilidades de que algo así suceda pues no estaría dispuesto a ser segundo o tercero de nadie.

En cambio hay un clamor nacional muy extendido que pide a De la Calle y Fajardo que busquen una fórmula para unirse y enfrentar a los otros dos. Por razones jurídicas, económicas y de edad, no es posible que Humberto De la Calle esté considerando unirse a Fajardo como su vicepresidente, pues tendría que sumar miles de millones de pesos para pagar por su consulta partidista. Además, él es el más experimentado de los dos y sería, a nuestro parecer, el más apto para negociar los próximos cuatro años de gobierno por las cenagosas aguas que nos dejan el Acuerdo de La Habana y el Congreso del 11 de marzo.

Y, ¿por qué Sergio Fajardo querría sumarse a Humberto De la Calle como su compañero de fórmula? Por dos razones básicas: 1) Esa alianza tendría posibilidades reales de ganar un puesto en la segunda vuelta y lograría concentrar suficientes fuerzas para vencer otra vez; y, 2) Porque cuatro años como vicepresidente de un hombre sensato como De la Calle lo dejarían muy bien preparado para lograr la presidencia en el 2022. Si se porta bien y cumple su labor con honorabilidad, estamos seguros de que lograría la presidencia. Él es joven y aprendería mucho en ese camino.

Aquí entendemos que esto es pura especulación y análisis de escritorio, pero en El Opinón estamos convencidos de que a Colombia le conviene más en este momento un gobierno que logre apaciguar los caldeados ánimos del presente y nos permita consolidar los extraordinarios logros alcanzados en tantos años de conflicto al fin resueltos. Por eso creemos que el escape más conveniente para el país es hacia el centro, lejos de cualquiera de los extremos.

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Monday, March 5, 2018

VIDEOS 10 minutos con el candidato

Serie de entrevistas con los candidatos para la curul de los colombianos en el exterior 2018.

Los colombianos que viven en el exterior y que están inscritos para votar pueden elegir a UN Representante a la Cámara que los represente ante el Congreso de Colombia. Esta curul ha sido ocupada por Manuel Vives, Jaime Buenahora y Ana Paola Agudelo.

En estas elecciones de 2018 los colombianos en el exterior pueden votar desde el 5 hasta el 10 de marzo en los consulados de sus ciudades de residencia y el 11 de marzo en las elecciones legislativas generales.

La serie de videos busca ofrecer a los candidatos una herramienta para darse a conocer y al público el acceso a información de primera mano y breve para poder tomar una decisión acorde con sus intereses y después de conocer a los candidatos.

ENTREVISTA A LEONARDO MEZA - CANDIDATO ASI #401
 

ENTREVISTA A GERMAN CARDENAS - OPCION CIUDADANA #401

ENTREVISTA A CHRISTIAN MANCERA MEJIA, L #403

ENTREVISTA CON FREDDY CASTIBLANDO, POLO #402

Saturday, March 3, 2018

VIDEO: Análisis del momento electoral en Colombia 2018: entre encuestas y ataques

En las encuestas repuntan Gustavo Petro e Iván Duque. El país parece avanzar hacia la polarización. El lenguaje político se vuelve tóxico. ¿Qué pasó con las opciones de centro? ¿El país solo Uribe vs. Petro? ¿Qué podemos hacer los ciudadanos para desactivar esta situación que nos tiene al borde del abismo? Esta es mi charla del 3 de marzo.

Friday, March 2, 2018

Colombia: al borde del abismo

Boxeadores, ilustración del autor
Hasta hoy el panorama electoral colombiano en el 2018 ha estado dominado de manera solapada por el Acuerdo de La Habana, solo que el proxy o avatar de esa discusión ya no es la Farc sino en el fantasma de Venezuela. Como dice el dicho, “no es lo mismo pero es igual”.

Este fenómeno queda aún más visible en los resultados de la reciente encuesta de Cifras y Conceptos para Caracol Radio en la que se percibe el crecimiento del candidato del uribismo, Iván Duque, y la consolidación de Gustavo Petro a la cabeza de las preferencias de primera vuelta. También se escucha en los choques entre estudiantes y carabineros en Popayán y las “pedradas” contra el carro de Petro en Cúcuta.

Hasta hace un par de meses el tema que comandaba el debate político era el de la lucha anticorrupción. Sin embargo, la profunda polarización que ha venido exacerbando a los electores, especialmente a través de las redes sociales, los discursos electorales y los medios de comunicación, ha vuelto a poner el tema de Venezuela en el tope de la discusión. Es como si Nicolás Maduro y Raúl Castro fueran los candidatos de la hipotética izquierda radical en Colombia o como si Carlos Castaño se hubiese levantado de su tumba y se hubiese convertido en el candidato del CD.

Al analizar estos procesos electorales no debemos olvidar que el propósito de cualquier campaña es uno solo: ganar. Para ello, hoy existe un verdadero ejército de consultores que conocen muy bien cómo realizar verdaderos experimentos de ingeniería social a través de los mensajes que sus candidatos y sus seguidores emiten.

Gráfica de Nicolás Mendoza, sumatoria de las encuestas electorales hasta el 1o de marzo. El promedio móvil es una regresión localizada tipo Loess, que es una regresión exploratoria que permite explorar una tendencia visualmente. Pondera las encuestas a partir del número de encuestados que respondieron, según las fichas tecnicas de cada encuestadora descargadas del CNE y Carcol.com.co
De ese modo, lo que ha hecho crecer a Iván Duque en las encuestas es el fantasma del castrochavismo. Es la misma fórmula que utilizaron para conseguir que más gente saliera a votar por el No que por el Sí en el Plebiscito. Si bien al comienzo de las presidenciales parecieron enfocarse en atacar a la Farc, el hecho de que Timochenko no pudiera salir a la plaza pública porque le montarían en cada lugar un acto de repudio –muy al estilo de los comunistas cubanos, por cierto—hizo que este desapareciera del panorama hasta reaparecer en un hospital a punto de ser operado. De modo que las baterías se enfocaron en Petro, que para el uribismo es el heredero natural de la Farc, aunque no lo es. Pero como la política es un asunto de percepciones…

Es una mentira insistir en que Gustavo Petro es un peligroso izquierdista que va a conducir a Colombia al sendero del Socialismo del Siglo XXI y arrastrarnos a la miseria. Sin embargo, ese mensaje ha demostrado ser muy efectivo en la campaña, como lo demuestran los incidentes en Cúcuta. Solo hay memes de la derecha que incluyen referencias al peligro de transformarnos en Venezuela o a la horda de vagos y mantenidos que quieren vivir a costa del Estado.

Por su parte, la izquierda no es inocente en este juego. Desde sus orígenes ideológicos por allá en el S. XIX ha usado un discurso que polariza y divide. En Colombia esto ha significado la demonización de la derecha, una permanente referencia a los crímenes del paramilitarismo y la corrupción –como si esta fuera patrimonio de un sector y no de todos—y, claro, la lucha de clases. En esta ocasión los activistas del petrismo no han cejado en su esfuerzo por replicar a cada mensaje de la gente de Duque o cualquier otra propuesta con un lenguaje poco amigable, por decir lo menos. Y, claro, persiguen a Álvaro Uribe a cada universidad, a cada ciudad, a cada esquina para dejarle saber que lo detestan.

Quizá dentro de la ecuación de cálculo de los operadores políticos estaba que esto haría más tóxico el panorama, nos polarizaría aún más y mantendría a la gente enojada y asustada. Esto ha hecho que cada lado saque a relucir sus guantes de boxeo y esté acechando al borde del ring esperando a entrar para agarrase con sus adversarios a la primera señal. Basta visitar cualquier foro de los medios de comunicación o abrir un ‘Live’ de cualquier cosa en las redes sociales para ver cómo cada mensaje es repelido de manera instantánea, cómo brotan los insultos de ida y de venida.

Yo creo que ese era el plan de ambas partes, el uribismo y el petrismo: polarizar el discurso para que desaparezcan las opciones de centro. Y, a juzgar por los resultados de las encuestas, tal como vemos en la ‘encuesta de encuestas’ que elabora Nicolás Velásquez y cuyas gráficas pueden verse en este artículo, lo han conseguido.

Uno de los defectos más notables de las democracias representativas es que las narrativas de las campañas se pueden manipular una vez que se han aprendido las tácticas esenciales de los sistemas electorales. Las elecciones no se ganan con la razón sino con los discursos contrastantes. Las campañas del Centro Democrático y de Gustavo Petro han hecho un gran trabajo en ese sentido.

Aunque Petro como candidato suena como un profesor universitario lleno de conceptos, números y valores, sus seguidores son mucho más elementales y han logrado descomponer su lenguaje aprovechando la contraparte que ofrecen los uribistas. El contraste es lo más útil que han encontrado unos y otros: lso uribistas atacan a Petro para identificarse y así Petro se convierte en el anti-uribista por excelencia. La táctica les otorga millones de seguidores.

Sin embargo, al país no le conviene hoy un candidato de los extremos. En cambio, y para cambiar, al país le conviene un presidente capaz de crear consensos, acuerdos, alianzas. Un candidato de izquierda no tendría capacidad de maniobra; un candidato de extrema derecha nos conduciría al autoritarismo.

Ambos candidatos, de izquierda y derecha, quieren modificar la Constitución a su acomodo para que se parezca más a la Colombia que ellos imaginan y, probablemente, para perpetuarse en el poder, experimento del que ya creíamos haber salido.

Aquí creemos que el país, gracias a su lenguaje político sobrecargado, se ha puesto entre la espada y la pared, a punto de enfrentar una tragedia que no podría empujar al abismo de la incertidublre. Lástima, porque hay opciones mesuradas y centradas que podrían lograr un mejor efecto, pero parece que es más fácil ver en blanco y negro.

Espero que las elecciones del 11 de marzo consigan desinflar un poco los lenguajes, consolidar alianzas y aclarar los términos. Y que de una vez se sepa que NO VAMOS A CONVERTIRNOS EN VENEZUELA. Es imposible. Como dice La Pulla de Semana, estamos “condenados a ser Colombia”. Así que, ¡por favor!, dejen de replicar tonterías. Y, bajémosle todos la temperatura al proceso electoral. La responsabilidad es compartida.

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